Aquí duerme o sueña Casimiro Sotelo.
Nunca digan aquí está sepultado el héroe.
domingo, 4 de noviembre de 2012
martes, 18 de septiembre de 2012
Ricardo Morales Avilés
Costara lo que costara, yo sólo quise
que mis días en México y en Nicaragua,
que mi docencia universitaria, y mi historia
que es tu sonrisa, mujercita mía, fueran
para los días y la vida y la historia
del Frente Sandinista. Porque, díganme
si la Revolución no es miel densa, chorreada
ámbar a contraluz -como la niña
de los ojos de la Niña - que cubre
y cura las más profundas heridas.
Materia Jubilosa (1986)
que mis días en México y en Nicaragua,
que mi docencia universitaria, y mi historia
que es tu sonrisa, mujercita mía, fueran
para los días y la vida y la historia
del Frente Sandinista. Porque, díganme
si la Revolución no es miel densa, chorreada
ámbar a contraluz -como la niña
de los ojos de la Niña - que cubre
y cura las más profundas heridas.
Materia Jubilosa (1986)
viernes, 27 de julio de 2012
Poética de Julio Valle-Castillo 5
Ivan Uriarte
V
Podemos
concluir que los temas dominantes de la poética de Julio
Valle-Castillo son la vejez y la muerte, teniendo como eje paradigmático
la ciudad de Masaya. Memento de vivos y difuntos asi como El libro de
los músicos y de los otros, conforme la incursión textual que hicimos,
nos lo confirma. Valle logra fusionar, a través de una fabulación
verbal, a veces delirante, los momentos conexos a su infancia y
ancestros con su vida personal y cotidiana, transcurrida en diversos
sitios y lugares del mundo. La gracia y el humor, desplegados
constantemente, logran mantenerse en ágil contrapunto con el tono de
íntima elegía que predomina en muchos de sus poemas.
Desde
sus primigenias Armas iniciales hasta su más reciente texto, Memento de
vivos y difuntos, Julio ha venido enriqueciendo su lenguaje y recursos
poéticos sin muestras de agotamiento alguno. Los verdaderos poetas
renuevan siempre los viejos temas enraizándolos continuamente en las
profundidades vitales del lenguaje.
jueves, 26 de julio de 2012
Poética de Julio Valle-Castillo 4
Ivan Uriarte
IV
Memento
de vivos y difuntos es un libro culminatorio que recolecta poemas no
incluidos en los poemarios publicados hasta ese momento, año 2008, con
poemas posteriores a ellos, revelándonos un amplio itinerario en su
ejecución.
Los temas principales del libro son la vejez
y la muerte, pero la vejez y la muerte en Masaya, cuyos acordes
sinfónicos mementuales suben y bajan, se entrecruzan a veces
silenciosamente hasta formar un crescendo descendente. Pero también hay
un tono personal que matiza la melodía: la infancia, la juventud, los
años mozos, las relaciones amorosas del poeta.
Los dos
primeros poemas de libro,” Álamo blanco para San Francisco de Asís,” y
“Si nos salvara una corbata celeste” recrean
festivamente su estada mexicana como estudiante universitario,
productivamente marcados entre l974 y l976, años en que escribía Formas
migratorias. El tono confesional de este franciscano-anacreóntico
primer poema (“Estoy en el D.F. y desnudo bajo la regadera, /vivo,
vital, con ganas de leer, de beber, de revolcarme con las muchachas”)
nos anuncia una visión cuestionante y cuestionadora del mundo y de las
ideas establecidas que predomina salpicando la red textual
constantemente: “… 4 de octubre fiesta de San Francisco. /Aunque yo no
creo mucho, /aunque Marx mediante, /aunque Lenin de por medio, /es la
fiesta de San Francisco de Asís”.
“Si nos salvara una corbata
celeste” marca, elegíacamente, su urgente regreso a Nicaragua porque
“quiero llegar antes/ que la muerte no me deje besar la frente de mi
padre”.
En los restantes 20 poemas, escritos en
Nicaragua, hay un intervalo que va de l979 a 2007. Así, pues, entre
“Cédula de identidad” y “Servicio Social” (textos identitarios donde la
humorada carnavalesca predomina) se instaura el tono elegíaco mayor,
mementual por así decirlo. Pero ese ritual cristiano no tiene la
solemnidad consagrada a los difuntos durante la celebración de la misa.
Es asumido como constante elegía, coral e íntima a la vez. Dos son los
poemas claves en este sentido: “Diurno y nocturno por el abuelo difunto y
“Diurno para formar entre los muertos”. En ambos poemas se juntan, la
memoria indesterrable del abuelo-padre y la evocación vívida y dolorosa
de sus amigos desparecidos. “Cuando acabó de morir mi abuelo” sentencia
el poeta en el primer poema aludido, “murieron tantas cosas y otros
quedamos agonizando”. Y a medida que el mundo se desfasaba frente a él,
la familia sufre efectos análogos que van desde el desorbitamiento de
sus ojos hasta el último momento: “Cuando ya no hubo pulsación/ se
reventaron las cuerdas del violín del tío Pablo”. Asistimos
subrepticiamente, a ceremonias secretas donde el muerto amado deviene
espiral que
envuelve concéntricamente a toda la familia con su
desaparición. Pero el verdadero memento se produce en la intimidad del
poeta, testigo ocular que no cesará de ritualizar poéticamente ese
momento-memento:” Cuando dobló la cabeza a la diestra/ no repicaron
jamás las campanas fragantes al primer incienso / y mezcladas con
armonio y cántico”. Finalmente la muerte es rechazada y los roles se
invierten: “Juguemos que voy a estar muerto/ me declaro y abro su hoyo:
soy como una tumba ambulante. /En mí lo llevo, en mi lo salvo, abuelo.
/Vámonos andando, abuelo”
“Diurno para formar entre los
muertos” se inicia autoritualmente, a modo de misa personal: “Morir
antes, primero que los amigos/ no importa si prematuramente”. Se trata
de un poema á clé, donde el nombre de los difuntos es revelado a
medias, aunque en el contexto de la poesía nicaragüense son fácilmente
detectables. Es un verdadero oficio de difuntos donde cada uno es
evocado conforme la característica que más impresionó al oficiante. Así,
entonces, desfilan: Juan Aburto, José Mendoza, Francisco Pérez Estrada,
Enrique Fernández Morales, Ernesto Mejía Sánchez, Gustavo Adolfo Páez…
Algunos
son evocados como asumiendo después de su muerte la característica
totémica con que ingresaron ya al nuevo reino: “Pérez Estrada no se
convirtió en polvo/ sino que se hizo piedra: / un dios de Ometepe y
Zapatera/ con un jaguar o un lagarto encima de su espalda y sobre la
testa.”
Señalemos finalmente la ausencia de metáforas
tanto en este poemario como en la mayor parte su poesía. Valle-Castillo
prefiere el lenguaje figurado. De este modo hay versos admirables que
funcionan como leitmotiv o como síntesis acumulante de sentido. Así, en
“Casa de salud”, otro poema à clé, la expresión sintagmática “máscara
de cloroformo” crea un significado múltiple aplicable a la antigua
Casa de Salud que ya no es hospital ni tiene función salutaria alguna, o
bien a la paciente intemporal evocada como bajo una campana de vidrio
“esperando la máscara de cloroformo sobre el corazón”. En ambas
expresiones poemáticas “máscara de cloroformo” se desplaza y crea un
nuevo sentido, que va más allá de la metáfora o del símbolo fácilmente
detectable. En el intenso poema, ya citado, “Diurno y nocturno para el
abuelo difunto”, la red dolorosa de recuerdos, ensoñaciones y
evocaciones que se entrecruzan durante la agonía, muerte y funerales del
casi totémico Pancho Castillo Masis, el verso final da una síntesis del
dolor provocado una vez consumados los funerales:” Por eso digo, en mi
lo llevo, en mi lo salvo sintiendo en carne viva/ una fluida corriente
de dolor canino”. Dolor canino sintetiza dramáticamente, en aullido
final, la pérdida, la indeclinable ausencia del gran deudo.
Sin
lugar a dudas la presencia de la muerte domina en este poemario a
muchos niveles, pero también hay lugar para lo festivo, la ironía, la
sátira, tal como acontece en “Edicto sin validez legal”. Ese “Edicto”
reivindica la poesía y le confiere un estatus nuevo, un estatus que
está por encima de las instituciones, la historia, los dogmas y, sobre
todo, por encima de la fuerza efímera que dan el dinero y el poder:
“El Capitalismo se ha quedado sólo como un boxeador del Bronx,
y los guantes puestos
brincando y haciendo fintas ante sus fantasmas contrincante
mientras llega a su fin…
Sólo, a ti Poesía, no te pasa nada,
estas intacta, en tu mismo lugar como Troya
eternamente
destruida e inalterable
y en todas partes.”
miércoles, 25 de julio de 2012
Poética de Julio Valle-Castillo 3
Ivan Uriarte
III
Materia
Jubilosa es el poemario que corresponde al proceso histórico en el
que se gesta y produce: últimos años de la Insurrección e inicios de la
Revolución sandinista. Ubicándolo 3 décadas después, y sopesando los
textos escritos y publicados en ese mismo periodo, que va de los
poemas de Ricardo Morales Avilés a los de Leonel Rugama y Ernesto
Cardenal, Materia Jubilosa se mantiene excepcionalmente como un poemario
denso, coherente y consistente con su temática histórico social
abordada. Para decirlo de algún modo, complementa y rebasa a lo escrito
por Cardenal sobre la materia, ya que si “Hora Cero” aparece como un
poema fundador de la gesta sandinista,”Ronda Tribal para el nacimiento
de Sandino” , poema inaugural de este excepcional libro, se apareja
con aquel. Y las demás secciones que componen Materia Jubilosa, ” Estado
Mayor o friso de los hombres de Sandino”, “Relacion de la lucha y
matanza de Monimbo,” “Epitafios” y “Carga cerrada”, la complementan y
rebasan temáticamente. Hay en estos poemas de Julio un tratamiento más
directo de la lucha heroica llevada a cabo contra la dictadura
somocista, que vincula ambos momentos históricos: el de Sandino y su
estado mayor eternizado en el tiempo de la historia, señalados con
pronombres determinantes que los ubican en sus puestos de combate, con
la “Lucha y matanza de Monimbo”, con los héroes del sandinismo
emergente que al caer van dejando rastros de sangre gloriosa( “
Epitafios”) a lo largo del camino. Y esa lucha, expresada a través de
las secciones “Epitafios” y “Carga cerrada” son vivos testimonios en
primera persona, en su mayoría, pero primera persona en la que se
involucra el poeta mismo, al evocar a algún amigo caído en la lucha, el
que por un lapsus cotidiano ha olvidado,y lo trae a su memoria como si
en verdad fuera, hubiera sido, seguiría siendo su compañero de
labores. Desde su oficina le envía el “Primer memorándum de la mañana”:
A : Armando Talavera
De: Julio Valle-Castillo
Fecha: Marzo o abril de Nicaragua
ANO DE LA DEFENSA Y LA PRODUCCION
ASUNTO: decirte, hermanó, que ahora que venía
Hacia mi trabajo a ocupar mi puesto
Y acaso a llenar en algo el tuyo, me acordé de vos con un gran alegría:
Los tragos, el “Salón Azteca “, l;os pleitos,
Los tragos.
No
es posible dejar de referirse a un poema como “Ronda tribal para el
nacimiento de Sandino”, poema-teatral, concebido como tragedia griega a
escenificarse con todos los ingredientes del mestizaje y secuelas
esotérico culturales de nuestros pueblos indígenas del altiplano. El
coro ( de las madres y de las mujeres ) funciona reforzando la voz
secuencial narrativa que relaciona los hechos relativos al nacimiento
del héroe, incluyendo en el libreto un “dictado” y un “solo” de la
Comadrona. Tanto la Comadrona como las madres son las artífices que
vislumbrando que no se trata de un nacimiento común y corriente,
ritualizan su venida, preparan a la madre para que pueda felizmente
confrontar el momento, y dar luz, entre sahumerios e invocaciones a los
dioses ancestrales, al guerrero destinado a liberar a su pueblo, y
nacido en el lugar predestinado para ello: “Y si se nace en Niquinohomo:
Neck, guerrero, Nahome, valle, Valle de los guerreros”. Si Cardenal en
Hora Cero deconstruye el mito iluminatorio del héroe al ascender el
Cerro del Común, Julio deconstruye igualmente las etapas míticas de ese
nacimiento, que obedece, en su concepción, a las formas primarias del
barro en manos de alfarero:
…corren
Las mujeres de San Juan de los Platos,
De San Juan de Oriente.
Y la rondan, danzan circularmente
Y con secretos giran a su criatura,
Le dan vueltas, forma, rostro, sexo:
Moldean a la criatura desde el vientre,
Como los alfareros que todo lo saben
Y todo lo pueden con sus hábiles manos;
Como los alfareros que a torno o pulso
Puro hacen porongas, tinajas, tinajones,
Boca, dioses, voces, platos, incensarios
Perfectos, porque el Alfarero se esmera en su trabajo.
Se
trata de un pueblo donde el protagonismo lo tienen las mujeres y los
hombres quedan relegados a las sombras, hasta que nace el guerrero, con
cuyo monólogo concluye el poema, para abrirse a la gesta para la que
está destinado:
…yo que soy hijo de esta tierra
Soy toda esta tierra en pie de guerra;
Mi pecho ymi grito de combate
Los gritos de los guerreros
Y los pechos de los guerreros
Son molejón donde se afilan las furias.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)