En esta esquina caí yo.
Yo que no te doy mi nombre,
porque ya di mi vida por tu libertad.
martes, 3 de julio de 2012
lunes, 2 de julio de 2012
Señales de Alerta 2
Lejos está el amor. Muy lejos de estos
crueles edificios
Roberto Sosa.
Roberto Sosa.
Me encabrona saber que
soy dueño de incalculables
cantidades de ternura
que en este hot-dog de asfalto
hombres
asecensores y cemento
para nada sirven
y nadie necesita.
Formas Migratorias (1979)
domingo, 1 de julio de 2012
Tarjeta Postal al Capitan Bosco Centeno
San Carlos
Río San Juan
Nicaragua. A.C.
En este hotel de montaña en Donovaly
escuché otra versión de aquel tu poema
sobre el guerrillero caído en Nueva Guinea:
Desenterrado después del triunfo
encontraron todo un cadáver florecido:
los granos de maíz germinaban mazorcas
doradas por los bolsillos del uniforme.
Pasó igual con la cabellera de Arlen Siú:
mientras estuvo sepultada fue raigambre
del árbol que anida las lunas en El Sauce.
Resulta que Miklós Radnóti (1909-1944),
niño huérfano y húnaro,
muerto en campo de concentración,
sólo fue identificado en la fosa común,
porque en su chaqueta de presidiario
que mal lo libró del frío
y acaso del escalofrío final
hallaron las Églogas y Tarjetas Postales, un manojo
de cuartillas: hojas verdes, frescas de poesía.
Río San Juan
Nicaragua. A.C.
En este hotel de montaña en Donovaly
escuché otra versión de aquel tu poema
sobre el guerrillero caído en Nueva Guinea:
Desenterrado después del triunfo
encontraron todo un cadáver florecido:
los granos de maíz germinaban mazorcas
doradas por los bolsillos del uniforme.
Pasó igual con la cabellera de Arlen Siú:
mientras estuvo sepultada fue raigambre
del árbol que anida las lunas en El Sauce.
Resulta que Miklós Radnóti (1909-1944),
niño huérfano y húnaro,
muerto en campo de concentración,
sólo fue identificado en la fosa común,
porque en su chaqueta de presidiario
que mal lo libró del frío
y acaso del escalofrío final
hallaron las Églogas y Tarjetas Postales, un manojo
de cuartillas: hojas verdes, frescas de poesía.
Postcard to Captain Bosco Centeno
San Carlos
Rio San Juan
Rio San Juan
Nicaragua, Central America
In this mountain hotel in Donovaly
I heard another version of that poem you wrote
about the guerrilla who fell in Nueva Guinea:
When they dug him up after the Triumph
they found his whole corpse had sprouted,
and through his uniform pockets
the maize grains had germinated golden cobs.
The same thing happened with Arlen Siú's long hair:
when she was burried, it became rootsock
of the nesting-tree for the El Sauce moon.
It appears that Miklós Radnóti (1909-1944),
a Hungarian orpahn,
who died in a concetration camp
was only identified in the common grave,
because in his convict jacket,
which barely protected him fron the cold,
much less the final shudder,
they foynd Eclogues and Postcards,
a handful of papers: fresh green leaves of poetry.
Donovaly, 1984.
Poets of the Nicaraguan Revolution
(Antología) Londres, 1993.
Chepita Rezadora
La Josefa Vega desde la flaca altura de sus fémures,
con el tobillo seguro en el tacón de sus zapatitos de tango,
clara de piel y suave como medias de hilo,
se pasó la vida después de los 60
--cuando la viudez derramó sobre sus hombros el rebozo negro--
enseñando los novenarios de nuestros finados,
de todos los infieles difuntos de mi pueblo.
Sus padrenuestros y réquiem
se interceptaban por rápidas flemas y toses débiles,
mientras los nardos del catafalco
difundían en repelos olor a muerto y miedo
Gracias a sus letanías,
a la resistencia de su ruega por ellas
Casa de oro,
Arca de la Alianza,
ruega por ellas,
Puerta del Cielo,
ruega por ellas,
Estrella de la mañana,
ruega por ellas,
Salud de los enfermos,
ruega por ellas,
Refugio de los pecadores,
ruega por ellas,
Consoladora de los afligidos,
ruega por ellas,
Auxilio de los cristianos,
ruega por ellas,
vimos salir ánimas en pena que iban a descansar.
Las vimos agarrarse del escapulario de la Virgen del Carmen
que desciende al Purgatorio los sábados;
y algunas hasta librarse quizá del aceite hirviendo,
de las parrilas y brasas del Infierno.
Aunque palpó el agradecimiento de los deudos
en yardas de tela para su higiene almidonada;
en brazos respetuoso que la llevaban a su casa,
o en tazas de ponche: huevos batidos, aguardiente y leche de insomnio.
Quién rezó por ti, Chepita Vega,
quién bajó por ti toda la corte del Cielo,
quién meció como una cuna senecta tu silla de junco
para que en el otro barrio
reposaras tranquila tus canas de albahaca y jazmín en la peineta.
Qué sino esta lámpara de gas y este vaso de agua
que en una esquina de la memoria no se agotan
garantizan que brilla para ti la luz eterna.
con el tobillo seguro en el tacón de sus zapatitos de tango,
clara de piel y suave como medias de hilo,
se pasó la vida después de los 60
--cuando la viudez derramó sobre sus hombros el rebozo negro--
enseñando los novenarios de nuestros finados,
de todos los infieles difuntos de mi pueblo.
Sus padrenuestros y réquiem
se interceptaban por rápidas flemas y toses débiles,
mientras los nardos del catafalco
difundían en repelos olor a muerto y miedo
Gracias a sus letanías,
a la resistencia de su ruega por ellas
Casa de oro,
Arca de la Alianza,
ruega por ellas,
Puerta del Cielo,
ruega por ellas,
Estrella de la mañana,
ruega por ellas,
Salud de los enfermos,
ruega por ellas,
Refugio de los pecadores,
ruega por ellas,
Consoladora de los afligidos,
ruega por ellas,
Auxilio de los cristianos,
ruega por ellas,
vimos salir ánimas en pena que iban a descansar.
Las vimos agarrarse del escapulario de la Virgen del Carmen
que desciende al Purgatorio los sábados;
y algunas hasta librarse quizá del aceite hirviendo,
de las parrilas y brasas del Infierno.
Aunque palpó el agradecimiento de los deudos
en yardas de tela para su higiene almidonada;
en brazos respetuoso que la llevaban a su casa,
o en tazas de ponche: huevos batidos, aguardiente y leche de insomnio.
Quién rezó por ti, Chepita Vega,
quién bajó por ti toda la corte del Cielo,
quién meció como una cuna senecta tu silla de junco
para que en el otro barrio
reposaras tranquila tus canas de albahaca y jazmín en la peineta.
Qué sino esta lámpara de gas y este vaso de agua
que en una esquina de la memoria no se agotan
garantizan que brilla para ti la luz eterna.
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